Proyecto 2010-2012

Presentación

 El equipo de investigación, enmarcado actualmente en el proyecto Discurso, política, sujeto: Encuentros entre el marxismo, el psicoanálisis y las teorías de la significación, está integrado por un grupo de investigadores y docentes nucleados desde hace más de una década en torno de la cátedra de Teorías y Prácticas de la Comunicación III (Carrera de Cs. de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, UBA). El actual proyecto de investigación es continuación de las tareas de lectura, discusión y producción realizadas en la cátedra y formalizadas posteriormente en otro proyecto de investigación desarrollado entre 2006 y 2009 Marxismo, psicoanálisis y comunicación: discusiones althusserianas.

Aquel primer proyecto tomaba la figura de Althusser como aglutinante de un campo problemático que articula diversas tradiciones teóricas (el psicoanálisis, la teoría marxista, distintas formas de estructuralismo, posiciones filosóficas materialistas) y que repercute en interrogaciones posteriores sobre el discurso, la política, la ideología, el sujeto, la significación. Ese proyecto tenía un doble objetivo: 1) realizar una “lectura” teórica de un campo revitalizado; 2) intervenir ese campo a partir del reposicionamiento del pensamiento althusseriano como uno de sus antecedentes más significativos –y paradójicamente silenciado.

 Discurso, política, sujeto: Encuentros entre el marxismo, el psicoanálisis y las teorías de la significación

 El actual proyecto de investigación cuenta con más integrantes y se propone ampliar el campo de estudio incorporando diversos ejes que recorren aquel espacio de problemas y controversias abierto anteriormente en torno a la figura de Althusser, pero que, sin dudas, excede ampliamente sus alcances. El proyecto se organiza en torno a tres ejes de preguntas y abarca una cantidad mayor de autores y fuentes bibliográficas, además de algunos análisis de corte más empírico. No se busca ya interrogar diversos aportes a propósito de sus nexos con la problemática “althusseriana”, sino en virtud de sus propios desarrollos y preguntas.

 El trabajo del equipo toma como punto de partida el encuentro y la confluencia entre marxismo, psicoanálisis, estructuralismo, semiótica, etc., para preguntarse acerca de los procesos específicos de la producción social de las significaciones, que constituyen, a nuestro entender, el eje de los estudios en comunicación. Sobre la base de la asunción de las limitaciones y puntos ciegos que la conjunción estructuralista pusiera en evidencia, apuntamos a revitalizar una posición necesaria en el campo de las ciencias sociales y de la comunicación y, así, contribuir a una teoría general de las significaciones sociales.

En el campo de los estudios en comunicación, conceptos como discurso, política y sujeto plantean interrogantes de peso que buscamos abordar mediante dos itinerarios:

 a) Uno se despliega a partir del reconocimiento de que el encuentro del marxismo con el psicoanálisis y el estructuralismo constituye el nudo de un giro teórico-epistemológico. Como dice Balibar, se trata de una concepción que “se opone, pues, al mismo tiempo al positivismo y al cientificismo, al decisionismo y al voluntarismo. Ve en el conocimiento científico un ‘corte’ prolongado frente a convicciones ideológicas particulares, determinadas (nunca con la ideología en general), así como ve en la política una determinada transformación de las relaciones sociales (pero no una transformación del mundo como tal). Señala, pues, la existencia de límites intrínsecos al conocimiento y a la política que no son una renuncia intelectual de tipo nihilista o relativista, sino condiciones para un mayor realismo.” (Balibar, 2004: 90)

 b) Se alcanzan así a vislumbrar algunas de las razones por las que el psicoanálisis, las ciencias (o filosofías) del lenguaje, la sociología (marxista) de la cultura, han devenido los territorios problemáticos desde donde emergieron en el siglo XX las más importantes indicaciones para pensar los problemas del sujeto, de la significación y de la comunicación en una perspectiva contraria a las tradiciones empiristas y positivistas. El segundo itinerario se organiza en torno a este eje y procura pensar la producción social de las significaciones, con énfasis en la politicidad de la vida social, avanzando hacia una concepción de la política atravesada por las problemáticas de la discursividad, la constitución subjetiva, los entrelazamientos entre dispositivos semióticos, formas políticas, sujetos, etc.

 En relación con estos dos itinerarios que, en un sentido amplio, permiten interrogar los cruces teóricos entre comunicación y política, el equipo trabaja en tres ejes de indagación:

 1) Un eje epistemológico, a partir de los aportes del marxismo, el psicoanálisis y las disciplinas del lenguaje que permiten reinsertar la problemática del sujeto y del sentido en el marco de las filosofías del concepto, operación que desmonta las clásicas escisiones establecidas entre (por dar los ejemplos más notorios) subjetivismo/objetivismo, individuo/sociedad, historia/estructura. Se abre una perspectiva capaz de articular teóricamente algunos de los aportes respectivos, sobre la base de re-concebir la problemática del sujeto como la de un efecto de estructura, y a la estructura como un haz abierto de relaciones complejas sobredeterminadas.

 2) Un eje problemático en torno de lo que podría denominarse elementos para una teoría del sujeto, que aborda  algunos nudos cruciales y poco elaborados del campo general de las ciencias humanas, como: a) El de las relaciones y distinciones entre lo imaginario y lo simbólico, términos cuyo uso se ha generalizado en el curso de las preocupaciones de época y por la irradiación del psicoanálisis. b) El de las relaciones y distinciones entre dos semas -a veces mentados como significación y sentido, términos que la tradición semiológica tiende a confundir- donde, por un lado, una comunidad hermenéutica se constituye como tal y habita, configurando y sosteniendo un orden, y, por el otro, se habilita la producción de nuevos horizontes que enriquecen, alteran o subvierten ese orden al pugnar por instituirse.

Estos dos nudos (entre otros posibles) apuntan al entrelazamiento de ley y deseo, que la tradición dominante en ciencias humanas ha escindido sistemáticamente buscando reducir uno de los dos términos a las reglas o patrones del otro. Entendemos que las concepciones contemporáneas del discurso son las que exponen con mayor evidencia la relacionalidad e irreductibilidad de estos componentes que se ha pretendido separar. Dichas concepciones del discurso no sólo son aquéllas que asumen la construcción significativa del mundo más allá de cualquier ilusión referencial, sino las que, al mismo tiempo, asumen que esta construcción posee la doble condición de productora de subjetividad y receptora de la intervención de los sujetos concretos. Se concibe entonces la superficie del discurso como el campo de luchas por excelencia de la vida social.

 3) Un eje de interrogaciones sobre el carácter de la intervención política en la vida social e histórica. Al respecto, entendemos que tanto lo político como lo discursivo producen fenómenos capaces de objetivar los efectos de la intervención intencional de sujetos concretos, fenómenos objetivos que pasan a ser condiciones de producción de la siguiente serie de intervenciones. Política y discurso mantienen una conexión insoslayable, y no porque los políticos ‘hablen’, o porque haya retóricas de lo común, sino porque no hay política cuya materialidad no sea discursiva, y porque no hay operación discursiva donde una de sus dimensiones (la disputa por el sentido) no pueda pensarse como efecto de la politicidad propia de la vida social.

Fotomontaje de Grete Stern